Chris jugaba fútbol en el parque con su hijo Jeffrey. Jeffrey gritó a su papá,
“Haga un gol con tus ojos cerrados!”
“Pienso que puedo hacerlo,” dice Chris.
Chris si puede hacerlo, y lo patea hacia el gol
Jeffrey, muy emocionado exclamó,
“Patéalo en el aire!”
“Ojalá que pueda hacerlo,” pensó Chris.
Jeffery pensaba que no iba hacerlo, pero Chris si se puede, y lo pateó por el aire.
Jeffery, tan sorprendido gritó a Jeffrey,
“haga una rotación y atrápalo,”
“Dudo que pueda hacerlo.” Piensa Chris,
Y esta vez, Chris no puede hacerlo.
Chris cayó en su brazo y golpeó su cuello.
Jeffrey decidió a llamar a un hospital para que manden una ambulancia.
“llévelo al hospital!” dijo Jeffery, asustado.
Cuando llegaron los paramédicos, decidieron llevar a Chris la sala de emergencia.
“Deseo que recupere rápidamente,” piensa Jeffery.
Después de llegar al hospital por ambulancia, Chris habló con el Doctor. El doctor le dijo,
“Oye, Chris. La enfermera dice que te lastimaste el brazo. ¿Puedo ver la herida?
Dígame lo que pasó.
“Gracias por ayudarme,” dijo Chris. “¿Por qué necesitas saber lo qué pasó?”
“Para qué pueda ayudarte mejor.” Respondió el doctor.
Asi que Chris contó el cuento al doctor.
Después de oír la historia y ver las heridas de Chris, el doctor decidió que hacer.
“Necesitas un yeso para tu hueso roto. También necesitas un inyección para tu cuello hinchado. Ojalá que no tengas un infección. Finalmente, Tome 2 pastillas de aspirina para el dolor cada 12 horas.”
Chris salió del hospital con un yeso y unas pastillas. En ese momento, decidió ser más responsable cuando está jugando, para ser más seguro.